Ayer mirábamos tranquilos ver pasar a la gente,
en que momento nos empezó a importar?
Siempre me senté en la ventana, así pudiste advertirme.
Dónde está ese dolor que no entiendo,
remuevo el fondo y me lastimo sin remedio,
no quiero meterme en tus callejones,
salvo que me llevés de la mano.
Si fue el miedo, si duda el temor,
apenas tus ojos sonrieron, sonreí
el tiempo celeste se lleva mi ardor,
no mirés mis lágrimas,
provocan vergüenza,
te amé sin dudar,
lo quise evitar,
perdón,
y hoy, como siempre, te vuelvo a querer.
Tus caricias celan la noche,
tu perfume arrastra la estela,
sondeamos perdernos,
el miedo te aplasta
la duda te embarra
silencio mortal.
No entendés, mi vida,
La ciénaga se arrima.
Quisiera iluminar ciertas velas,
si cambio no puedo ofrecerte mi amor.
Las causas, valores, factores no alteran,
Te vi, me hechizaste, me entrego al sopor.
Nunca reflejé esta paz.
Ni temí al abismal encierro.
Quiero encadenarme a tu miedo,
limpiarle el óxido a tu confianza en mí.